En mi caso fue todo muy deprisa, tanto, que mi mente no pudo procesar tanta información. En un principio entré para operarme de endometriosis, pero la realidad fue distinta, estábamos esperando la respuesta del patólogo, cuando me mandaron llamar con urgencia, para operarme por segunda vez, veloces fuimos a otro hospital. Una vez allí los médicos que me operaron fueron muy cariñosos conmigo. Pienso que hay profesiones en los que la vocación es un factor muy importante, y eso en parte hace que la recuperación del paciente sea mucho más rápida.

Aún operada y sabiendo lo que tienes, no llegas a entender que todavía te queda un proceso duro, un camino que has de recorrer lleno de obstáculos y con muchas pendientes.
El paso de la UCI para mí fue duro, demasiada soledad, no eres dueña de tus actos puesto que pierdes la noción del tiempo. Cuando las fuerzas se agotaban, intentaba engañar a mi cerebro, recordando pensamientos o anécdotas divertidas del pasado, cantaba, pensaba en lo que iba a hacer cuando estuviese curada, sentía alegría por cumplir sueños,… soy una amante de los caballos, esto ha hecho que este “proceso” haya sido menos tenebroso.Recuerdo aquellos días grises,en los que sentía morir,coger mi montura,y junto con una yegua preciosa llamada Pastora,aliviar mis tormentos,apenas podía llorar,ella sentía cada estado anímico de mi cuerpo,sólo necesitaba respirar,sentirme libre por unos instantes,escuchar el sonido más increíble,como es el de los cascos,el aire en mi cara y volar,aislarme de la realidad,la acariciaba una y otra vez,tal era la complicidad,que ella,me respondía,apoyando su cabeza en mis piernas,cuando agotada me sentaba.Es una sensación inexplicable,el contacto físico,lo que ella me hacía sentir,fue un eje fundamental,en mi “viaje”junto con mi familia y amigos.Ella,está mayor,y cuida a niños con discapacidad

Una vez finalizada mi estancia hospitalaria y recopilado información suficiente ,me enfrentaba a otro segunda etapa,la quimioterapia.

Mi primer día de quimio fue angustioso. Siempre tienes miedo a lo desconocido, había visto reportajes acerca del cáncer, oído a familiares y amigos, y ahora por capricho del destino, estabas tú ahí sentada con esa bolsa amarilla, que la enfermera que me pinchó apodó “la sustancia”.

Una vez allí te das cuenta que no es para tanto, hay un ambiente con mucha ternura y la gente es muy positiva, yo, me llevaba un libro, música, o hablaba con las personas que tenia al lado.

Es cierto que tu cuerpo está cansado de tanto dolor, de tantas visitas hospitalarias, que por efectos secundarios de la quimio te sientes sin fuerza física y no te ves guapa, pero tienes muchas opciones para estarlo, peluca, pañuelos e incluso nada en la cabeza. Yo elegí llevar pañuelo que conjuntaba con sombras de ojos incluidas, nunca he llegado a perder mi feminidad.

Si algo he de sacar positivo en todo este trayecto, es que ahora, siendo una superviviente, veo la vida de otra forma, he aprendido a ser valiente y a tomarme las cosas con más calma. Esta experiencia no es mala sino distinta, miles de preguntas azotarán a vuestra mente, pero sinceramente, no hay cabida para tantas interrogaciones o pensamientos angustiosos. Sólo tienes que actuar, y seguir para adelante, tus proyectos no han desaparecido, están parados, y tú debes ser fuerte para llevarlos a cabo. Envuélvete del cariño de tu familia y amigos, déjate mimar, y tú misma crea un mundo paralelo al real, es decir, cuando venga un bajón, anota un plan para hacer cuando te recuperes, sonríe ante la adversidad.
Para mí, todo este proceso no fue fácil, demasiados cambios, en tan poco tiempo, no poder tener hijos con 34 años, menopausia precoz, mi barriga hinchada y llena de cicatrices, cambios de humor, infinidad de rasgos negativos que van unidos a este tipo de cáncer.

Por edad, he de estar precavida para evitar uno de mama, puesto que van ligados. De hecho, me realizaron un estudio genético, pero no me paro a pensar si lo desarrollaré o no. Me siento orgullosa de mí misma por haber aguantado estoicamente cada una de las situaciones que a veces se me presentaban muy difíciles.

Y creedme, cuando menos te lo esperas, todo llega, y una visita a tu oncólogo te hace esbozar una sonrisa por saber que todo este camino lo has finalizado con éxito, y volverás a ser la mujer que eras pero con un aporte de vitalidad y fuerza.

Es como volver a nacer, aprenderás a vivir tu vida de otra forma, con otro enfoque, valorarás hasta las cosas más insignificantes que acontezcan a tu alrededor, y sobre todo sabrás que toda mujer bella, es la que lucha.

Sed conscientes,que la equinoterapia abarca muchos campos y patologías,a lo largo de mi vida,he vivido historias diversas,junto con mucha gente aficionada al mundo ecuestre,con problemas depresivos y oncológicos.que han encontrado una salida en este maravilloso mundo como es el caballo.

Gracias a ASACO(Asociación Afectados Cáncer de Ovario)por el apoyo incondicional.

 

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