Aunque no me cabe duda de que la esencia histórica de nuestra afición es lo suficientemente conocida por todas, permitan que de inicio al desarrollo de esta columna haciendo un breve bosquejo histórico de lo que se dio en llamar “montar a mujeriegas”. Nunca está de más aquello de ” despertar el alma dormida” que diría G.A Bécquer.

No vamos a negar a estas alturas ,que la postura femenina de montar que ahora llamamos “a la amazona” nace a partir del concepto machista de considerar indecente que una señora monte a caballo a horcajadas,hemos de remontarnos a 1382 cuando Ana de Bohemia recorrió Europa, en pos de contraer matrimonio con el rey Ricardo II, a caballo, adoptando la postura que llamaban ” a mujeriegas” con el objeto,que cosas de proteger su virginidad. A partir de aquí, cualquier noble dama que se preciara consideraría vulgar montar a horcajadas

Así las cosas, pronto se hizo necesario el diseño de una silla específica para tal fin.La primera dama de que tenemos noticia,poco más que una burda silla doméstica donde las piernas y pies se colocaban lateralmente,data del siglo XIV,Tuvieron  que pasar dos siglos para que una adelantada a su tiempo,Catalina de Medicis ,perfeccionara el diseño, acercándolo bastante al actual ,y se construyera una silla que permitía un mejor control del caballo con un aceptable nivel de seguridad

Pasando los años,se fueron haciendo cada vez más ajustes hasta que llegamos a la década de 1830 que fue cuando se añadió a la silla la segunda sujeción que, como sabemos, fue definitiva para dotar a las usuarias de una mayor libertad de movimientos y seguridad, permitiendo ya practicar el galope y saltar obstáculos (muy útil ello en la caza del zorro,así que de todo el asunto ,los niveles esperados de decencia y modestia .Llegamos así a la época victoriana,en dónde la monta a la amazona aparece ya descrita de forma prácticamente idéntica a la actualidad,con la pierna derecha lateralizada y en el anclaje delantero y la izquierda más próxima a la silla, flexionada y anclada y con el pie en el estribo

Hablemos ahora de la vestimenta.Hemos de esperar al siglo XVI para datar la ropa específica para este tipo de monta.Desde ahí, ya tendremos que ir hasta 1875,fecha en la que encontramos la descripción de una “falda de seguridad”especialmente diseñada para abrirse en caso de caída y prevenir así los graves accidentes que se venían produciendo cuando en una caída la mujer quedaba atrapada por su ropa en la montura y era arrastrada por su caballo en la huida.

No hizo mucho bien el mantenimiento de esta bella tradición la llegada del siglo XX.El movimiento de liberación femenina, tan necesario, claro está, trajo consigo la consideración como símbolo de denominación masculina la forma de monta lateral que practicaban las mujeres,por lo que esta cayó en desuso.Sin embargo y gracias al tesón de muchas mujeres que han visto en la monta a la amazona una forma de conservación de un patrimonio cultural y universal,asistimos durante los últimos años al renacer de este ancestral arte. Brindemos por ello.

Yolanda del Pino Labrador-

40 años unida a la práctica del deporte ecuestre, Licenciada en historia del arte, diseñadora, ganadera y Cordobesa, aficionada de corazón y alma, amante imparcial de la monta a la amazona.

 

 

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