Hace algunos años que pensaba en escribir esta pequeña reflexión, que desde que me interesé por primera vez en la monta a la amazona y empecé a intentar indagar en su historia y devenir,  daba vueltas y mas vueltas en mi cabeza. Siempre he creído que el conocimiento se basa en el afán de aprender y mejorar. Nadie nace enseñado ni nadie posee el conocimiento absoluto. Respecto a la equitación y en todo aquello relacionado con el caballo ocurre exactamente lo mismo. Todas las personas al llegar al mundo ecuestre debemos iniciar un camino de aprendizaje y mejora, y el principal motivo es que el caballo no es un objeto, sino un ser vivo que sufre y padece, en muchas ocasiones gratuitamente, por culpa de nuestra falta de conocimiento o falta de preocupación por adquirir conocimiento.

Intuyo  que mi reflexión en este pequeño artículo levantará ampollas amazoniles, pero como decía un gran jinete y entrenador que tuve la suerte de conocer, me conformo con que algunos de sus lectores comprendan su mensaje y a partir de cierto momento antepongan el bienestar de su caballo al capricho estético o a las apariencias, y se dediquen a la búsqueda de lo que el llamaba equitación verdadera, centrada en el respeto al caballo. Este articulo se refiere tan solo a sillas de amazona inglesas, ya que las vaqueras deben ser objeto de un estudio más profundo pues su montura de origen aún es más invasiva en la anatomía del caballo y su entrenamiento ha de ser mas preventivo.

El detonante de que me sentara a escribir fue una imagen que desde hace años corretea en libertad por internet y que es un sencillo anuncio de una de las guarnicionerías más importantes de Europa,  muy conocida en la actualidad por sus monturas de amazona, que aún a día de hoy son buscadas y pagadas a precios elevados. En la  imagen 1 puede contemplar el lector dicho anuncio, en el que aparece una silla  de amazona y una silla de horcajadas , ambas dos prototipos de los que el fabricante se sentía orgulloso, dado que las utilizó como ejemplo en su anuncio promocional.

Para entender el sentido de mi reflexión nos  debemos trasladar al primer tercio del siglo XX. Es en ese momento donde la demanda de sillas de amazona es numerosa  y varias guarnicionerías europeas han trabajado para mejorar las condiciones de seguridad y comodidad de las sillas de amazona. Es normal en un mundo mercantilista que la demanda condicione el desarrollo técnico y perfeccionamiento de un objeto; De ahí que las sillas de amazona elaboradas en aquel momento gozaran de una calidad alta respecto a su época, ya que las demandantes eran en general personas muy bien posicionadas económicamente, por lo que la silla de amazona era un objeto rentable.

Pero por un momento quiero  que el lector no se fije en la silla de amazona del anuncio, sino en la silla de horcajadas que también aparece. Me gustaría que la mirara con ojos críticos y a ser posible que la compare con las figuras 2 y 3, sillas modernas específicas, una de salto y otra de doma, en las que aparecen dos monturas contemporáneas e  innovadoras de gran calidad y alta tecnología basada en el estudio de la anatomía del caballo y jinete, diseñadas para practicar dichas disciplinas hípicas en alta competición. La comparación es casi inviable y cualquier jinete actual  catalogaría como ”potro de tortura” la silla que aparece en el anuncio. Es una silla obsoleta en nuestros días. Es normal ya que entonces se carecían de conocimientos que hoy son fáciles de adquirir y la  equitación tal y como se entiende en nuestros días no existía.

 

A estas alturas espero que el  lector me haya entendido. La monta a la amazona actual cuenta con un gran handicab que tenemos que superar; las sillas que estamos dando por buenas son sillas que adolecen de la  experiencia  y del avance tecnológico que en su momento han conseguido la evolución de  las sillas de horcajadas. El motivo es muy simple; todos esos años de ausencia o minoría amazonil que disminuyeron la demanda de sillas de amazona, un sector minoritario que no ha contado con la inversión en estudio ni la casuística necesarios para evolucionar, ya que la monta a la amazona quedó relegada en el periodo de entreguerras y solo pervivió en ciertas zonas de Inglaterra, con una participación minoritaria y basada en la tradición, hasta su modesto resurgir en la última década del siglo XX.

 

En el primer tercio del siglo XX los  caballos no tenían ni el mismo físico ni estado físico que en la actualidad, no eran entrenados  de la misma forma, no se les requería la misma posición ni puesta en mano ni movimiento, eso sin entrar en que en la actualidad cualquier profesional que tenga un poco de interés en la biomecánica del caballo sabrá que solamente por ser una silla asimétrica la silla de amazona es una silla poco adecuada para utilizarla en el entrenamiento diario.

¿ Entonces que hago? ¿ relego a un rincón mi silla de amazona y no vuelvo a usarla? No es mi objetivo dar esa recomendación. Podemos y debemos seguir montando a la amazona ya que la demanda hará trabajar a las empresas de guarnicionería hacia el estudio y el diseño como lo han hecho con las sillas específicas de horcajadas, pero tenemos que ser más exigentes y críticas con nosotros mismas. Esto significa que debemos buscar el apoyo de profesionales de entrenamiento razonado, biomecánica, fisioterapia y osteopatía equina con el fin de que valoren el estado físico de nuestro caballo, estudiar en que puntos molesta nuestra montura al caballo, preveer en la medida que podamos la aplicación de esas molestias y realizar un programa semanalmente de mejora y prevención de su estado físico a través del entrenamiento. Muchas de las lectoras se preguntarán cómo hacer todo esto, y mi única respuesta es que ya el gesto de empezar a preocuparse y empezar a estudiar sobre el tema irá trayendo poco a poco las soluciones.

La demanda de monturas de amazona mejoradas incrementará la preocupación de los guarnicioneros, y a través de su adquisición cada vez mas amazonas podrán montar a su caballo a la amazona para practicar algún tipo  de disciplina, y no solamente para pasear. Entrenar a nuestro caballo física y psíquica adecuadamente previene los problemas físicos y alarga su vida útil junto a nosotras.

Mi consejo es que seamos  más exigentes con nuestros equipos y con nosotras mismas. Entender que nuestra silla antigua tiene un valor  tradicional, pero  que carece de idoneidad para practicar un deporte hípico a la amazona. El porcentaje de caballos que presentan defensas como consecuencia de dolores o malos hábitos de entrenamiento es muy alto, pero siempre preferimos culparles a ellos y atribuirles una “mala intención” que el  caballo desconoce, cuando el problema es otro. Solo cuando nos preocupemos por ellos por encima de nuestros logros y retos podremos decir que realmente “nos gustan los caballos”.

 

Elena Herranz de la Fuente

One thought on “La silla de amazona inglesa ; en el centenario baúl de los recuerdos. REFLEXIONES SOBRE SU USO.

  1. Muy buen articulo Elena, aunque yo tengo la suerte de contar con una silla antigua (que tu conoces) que no da un solo problema al caballo y con la que estoy tremendamente contenta. Si es verdad que tengo otras antiguas con las que siempre ando en constante pelea de arreglos, rellenos de bastes, salva dorsos etc… pero esto tambien me ha pasado con sillas de nueva fabricación muy apreciadas actualmente de fabricación española…
    Como dices, la silla de amazona está a años luz de la de horcajadas, y solo trabajando juntas podremos conseguir ese estudio y mejora.
    Enhorabuena por tu reflexión y espero que valga para esa unión que tanto necesitamos las amazonas para el estudio de la silla y tambien para el resto de objetivos.

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